Cuando el malestar involucra a más de una persona puede ser difícil saber qué tipo de atención solicitar. Una orientación inicial ayuda a decidirlo, pero conocer la diferencia permite llegar con una idea más clara.
Terapia de pareja
Se centra en la relación entre los integrantes de la pareja: comunicación, confianza, intimidad, responsabilidades, acuerdos, crisis o decisiones sobre el vínculo. El objetivo terapéutico se formula alrededor de la dinámica de pareja.
Puede incluir entrevistas conjuntas y, cuando el profesional lo considera necesario, espacios individuales dentro de un encuadre previamente acordado.
Terapia familiar
Considera las relaciones entre varios miembros de la familia y cómo una situación afecta al sistema familiar. Puede trabajar convivencia, límites, crianza, comunicación, cambios vitales o conflictos entre generaciones.
No significa que todos deban asistir a todas las sesiones. La evaluación define quiénes participarán y en qué momentos, según los objetivos y el bienestar de los integrantes.
¿Cómo saber cuál corresponde?
Si la dificultad principal está en la relación de pareja, probablemente se explore una intervención de pareja. Si el problema involucra a varios integrantes o la dinámica familiar mantiene el malestar, puede ser más útil una intervención familiar.
En REDE revisamos el motivo de consulta antes de asignar al profesional y podemos orientar el tipo de atención más adecuado.
Fuentes consultadas
Contenido educativo. No reemplaza una evaluación psicológica, médica o psiquiátrica.

